lunes, 29 de junio de 2009

Esperando el próximo tren



Cuando me levante el domingo no pude dejar de pensar que no era un día peronista, frío y lluvioso me daba mala espina.
Cuesta recuperarse de esta derrota.
No por la derrota en si, ya que ha sido por un margen pequeño. Cuesta porque se perdió de la forma en que ningún peronista debe perder, con el voto en contra de un sector importante de la población de menores recursos.
El FJV no arraso en el conurbano, donde los caciques distritales si lo hicieron.
Más allá del enojo de Néstor por la “traición” de los intendentes, habría que preguntarse por que no fue a la inversa como hace unos años.
No soy de aquellos que creen que la gente se ha equivocado ni me siento a esperar que los males vengan, para entonces regocijarme con el arrepentimiento del error.
Cualquier mal se traduce en más niños pobres enfermos, en más argentinos explotados y en más miseria para aquellos que son la razón de ser del peronismo.
La responsabilidad es de los dirigentes y también de los militantes, nunca del pueblo.
Realmente no me hubiera importado perder por el voto del medio pelo o de los empresarios agropecuarios, me jode sobremanera los 185.000 votos al coloradito en La Matanza ó los 50.000 de Berazategui.
Por supuesto que podemos ver los 250.000 votos positivos en la Matanza y sentirnos satisfechos, no es mi caso.
¿Por que alguien que indudablemente pertenece a aquellos quienes llamaba cariñosamente Evita “cabecitas negras”, vota por un arribista empresario en vez de un tipo que les ha elevado indudablemente el nivel de vida sino a él, a la mayoría de sus vecinos y amigos?
¿Es acaso un gorila?
No caigamos en eso de la falta de educación y del poco o nulo acceso a la información porque me suena a reivindicación del voto calificado.
Si no nos voto es porque simplemente no lo representamos en sus anhelos y necesidades y busco castigar o darle la confianza a otro.
Habrá que preguntarse si el modelo, para llevarse exitosamente a cabo, necesita más conciencia social y no solo la voluntad de un puñado de dirigentes.
Habrá que preguntarse si era necesario profundizar el modelo bruscamente o aminorar la marcha para evitar conflictividades prematuras.
Habrá que preguntarse si la firmeza y la perseverancia casi autista de Néstor y Cristina, virtudes en la etapa de ascenso del infierno, no son impedimentos para la integración de dirigentes y sectores sociales al modelo, en épocas de transito por el purgatorio.
Habrá que preguntarse si todos aquellos que se bajaron del modelo son gorilas o si algo de razón tenían.
Habrá que preguntarse si se puede salvar la patria sin la colaboración de radicales, socialistas y demás compañeros que indudablemente no están de la vereda de enfrente.
Habrá que preguntarse tantas cosas… Además de gobernar, por supuesto.
En lo que a mi respecta, creo que perdimos nuevamente el tren.
Este proyecto político, como estaba planteado, se acabo.
Este modelo se basaba fundamentalmente en la conducción de Néstor y Cristina. No se como será en otras fuerzas políticas, en el peronismo el peor pecado para un dirigente es perder. El futuro inmediato de Néstor en el PJ es el retiro de la actividad pública por un tiempo. Se suele decir que en el peronismo se lo acompaña al perdedor al cementerio hasta la puerta y se lo deja entrar solo.
Sabíamos que no iba a ser fácil, el poder ya empezaba a mostrar los dientes y tal vez gran parte de la bronca y la desazón que me invade radique en que nos noquearon en el primer round y con la primera mano.
Ahora hay que apretar los dientes, aguantar los golpes y tratar de recomponer fuerzas para enfrentar en dos años al nuevo proyecto del poder.
Esperemos que dirigentes y militantes estemos a la altura de la circunstancias.
No por nosotros ni por nuestro orgullo, por los mas necesitados de esta querida tierra.

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